Arrugas faciales

Toxina botulínica

La toxina botulínica tipo A es una de las siete que produce el Clostridium Botulinum y que es sintetizada en laboratorio para su uso médico. La toxina provoca una relajación temporal, más o menos acusada según dosis, en el músculo en el que se ha inyectado.

Su uso ha sido sobre todo en afecciones espásticas neurológicas y para el tratamiento de las arrugas faciales. Los músculos de la cara son los responsables de la expresión de nuestras emociones (enfado, alegría, tristeza, etc.). Estos músculos están situados justo debajo de la piel y son los responsables de las distintas muecas de la cara. Pero su uso continuado hace que estas zonas queden marcadas y aparezcan arrugas incluso en reposo, siendo las más conocidas las arrugas de la frente (debidas al músculo frontal), entrecejo (músculos corrugadores) y patas de gallo (músculo orbicular).

  • La toxina se inyecta en una proporción adecuada en el músculo causante de la arruga. Se hace con una aguja muy fina y suele hacerse en la consulta.
  • La dosis utilizada es muy pequeña y no implica riesgos graves. La toxina actúa sobre la placa motora, que es la conexión entre el nervio y el músculo.
  • Impide la liberación de la acetilcolina, que es la sustancia mensajera de la transmisión del impulso nervioso hacia el músculo. El efecto no es permanente, ya que el nervio produce nuevas terminaciones nerviosas y nuevas conexiones con el músculo. Esto significa que a los tres meses de la inyección, se comienza a recuperar actividad muscular. Tras la inyección, el efecto comienza a los 4-5 días y dura entre 4 y 6 meses, tras los cuales hay que repetir el tratamiento. Sin embargo, parece ser que tras repetidas inyecciones el músculo se va debilitando, es necesaria menos dosis y el resultado es más duradero. Ha sido el tratamiento más utilizado en todo el mundo de todos los aplicados en medicina estética, con una significativa progresión ascendente.
  • El grado de satisfacción es muy alto, por eso más del 90 % los pacientes que se lo aplican por primera vez continúan con el tratamiento cada cinco/seis meses.

 

Implantes de relleno

  • Los utilizamos en los surcos y arrugas, no muy profundos, que no están producidos por la flacidez o por la expresión facial. Con el paso del tiempo, los volúmenes de la cara y de otras partes del cuerpo, se  van perdiendo. Aparecen depresiones y arrugas que estéticamente nos envejecen.
  • Es de gran importancia descartar en la historia clínica, procesos relacionados con patologías inmunológicas y alérgicos de la paciente.
  • Posteriormente optamos por el material de relleno más idóneo para cada zona y cada paciente.
  • El ácido hialurónico se presenta  en diversos formatos de fluidez, reticulación y durabilidad en el tiempo. Somos partidarios de utilizarlo en zonas puntuales y pequeñas. Su permanencia oscila de 3 a 18 meses.
  • El ac. Poliláctico tiene una durabilidad mayor y puede servir para zonas de mayor extensión. Su durabilidad es de 2 a 3 años.

El material elegido se implanta en el lecho de la arruga, surco o depresión que se desea rellenar, o conformando previamente el diseño de la zona que se desea remodelar. Cada material tiene una técnica específica de utilización y es necesaria una instrucción para ser correctamente implantado, en la cantidad correcta, la profundidad idónea, y los cuidados  posteriores.

Los resultados que se obtienen varían dependiendo del paciente.

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